Artículos
5.
Las flores de Bach y el arte de sanar
por Cris Gómiz Cendrós
Es
perfectamente natural y lógico que cada uno “tire
para casa” y aplique –en el caso de terapeutas
y sanadores, naturópatas y homeópatas, y demás
ramas de la medicina natural- según sus simpatías,
comprensión y cercanía a esos diferentes medios
de sanar.
Pero
no caigamos en la trampa fácil de “divide y
vencerás”. Pienso que no se trata de rivalizar
ni siquiera en si este sistema floral es mejor que el otro
o si esta terapia no necesita de otras complementarias a
la hora de buscar remedios para sanar. Porque la finalidad
es esa: primero erradicar la enfermedad en lo posible y
también, fundamentalmente, prevenir la enfermedad
educando, tomando conciencia de nuestro ser y sus necesidades
a todos los niveles.
Si
partiésemos de la base de que todos y todo formamos
el Todo (el Uno indivisible), esta comprensión nos
llevaría a una actitud de no-división, no-exclusión,
no-separación, y nos llevaría a encarar la
vida y la salud, como terapeutas, de manera íntegra.
Quiero
decir con ello que, ante un problema clínico, no
vamos a separar como hace la medicina oficial, los síntomas
físicos de los emocionales o psíquicos. Al
contrario, vamos a ASOCIAR. Hasta los detalles insignificantes
serán indicadores que vamos a SUMAR al informe preliminar.
Hasta los silencios y los gestos los vamos a INCORPORAR
como señales mudas interesantes a tener en cuenta
a la hora de hacer el diagnóstico.
En
el Arte de Sanar, el terapeuta debería llevar al
paciente, como punto de partida, a la comprensión
de que debe ir a la raíz de su problema, hacerle
comprender que la enfermedad que padece es sólo la
punta de iceberg; la manifestación en el cuerpo físico
de algo mucho más profundo y que sería conveniente
se comprometa consigo mismo a seguir un “aprendizaje”
de varios meses para lograr la autotransformación
necesaria y adquisición de nuevos hábitos
para no recaer en la enfermedad. Pongamos por ejemplo; jaquecas,
asma, alergias, anorexia, bulimia y un largo etcétera.
Así
como cualquier persona, de toda condición social,
a la hora de comprarse un coche, necesita informarse de
un mínimo de instrucciones a seguir para el buen
funcionamiento y mantenimiento del mismo. Por ejemplo, qué
tipo de gasolina tiene que echarle, cuándo debe cambiarle
el aceite, etc. Así mismo presentaremos al paciente
un programa que indicase las pautas mínimas para
prevenir enfermedades y tener una calidad de vida sana,
mediante:
1)
Conocer el Cuerpo Físico. Aprender a percibir las
señales de su cuerpo:
a) Respiración consciente. Ejercicios sencillos de
respiración abdominal para equilibrar la energía
vital.
b) Meditación. Cinco minutos al día para centrar
las energías.
c) Relajación. Desconectar por la noche para tener
un sueño reparador.
2) Aprender hábitos saludables de alimentación.
a) ¿Qué alimentos nos perjudican, cuáles
nos benefician? Tomar conciencia de que somos lo que comemos.
b) Empezar a percibir y descifrar lo que el cuerpo nos pide;
él es sabio. Y respetarle, porque es de esta forma
como empezamos a amarnos a nosotros mismos.
3) Ocuparnos igualmente de nuestro Cuerpo Mental.
a) Tomar conciencia de cómo trabaja nuestra mente.
No podemos ignorar qué es lo que nos produce estrés
o qué es lo que nos quita el sueño y no darle
la importancia que tiene.
b) Tomar conciencia somos energía y las energías
negativas, como pueden ser la envidia, celos, rabia, rencor,
etc., dañan nuestro cuerpo físico tarde o
temprano.
c) Tomar conciencia de que los desequilibrios energéticos
emocionales crean conflictos y finalmente enfermedades físicas.
d) Programarnos positivamente. Hoy en día se sabe
de la efectividad que tiene la autosugestión positiva.
4)
Poseemos un Cuerpo Espiritual, no separado de los otros
dos cuerpos. Y también requiere cuidados.
a) “Desaprender” condicionamientos que venimos
cargando desde nuestra primera infancia para poder mejorar
nuestra calidad de vida.
b) Descubrir que somos seres luminosos con una capacidad
y potencial tremendamente enorme del que no hacemos uso
ni de un 3%.
c) Armonizar nuestros tres cuerpos, sin permitir que ninguno
de ellos prevalezca sobre los otros.
Las
Flores de Bach concretamente, nos llevan a la toma de conciencia
de estos tres cuerpos y a diferenciarlos perfectamente.
Tomando las esencias específicas que necesitemos,
sean las que sean las indicadas para nosotros, nos llevarán
a ese despertar y, de forma intuitiva o consciente, nos
pondremos a limpiar y a ordenar nuestra vida, de arriba
a bajo, de dentro a fuera y de lo más grande a lo
más pequeño. O al revés, según
las circunstancias.
De
ahí la importancia de que el terapeuta esté
al lado del paciente durante todo el proceso de conocerse
a sí mismo y fortalecer su identidad; para ayudarle
a hacer el descubrimiento de sí mismo en un proceso
evolutivo ordenado y armónico.
Esa
transformación de que hablaba al principio no es
nada más que llegar a la SALUD, mediante la limpieza
de conflictos internos que ya dañaron (si es preventivo,
antes de que dañen) el cuerpo físico. Recuperar
la salud si la hemos perdido o aprender a mantenerla, valorándola,
dedicándole atención amorosa, lo mismo que
hacemos con nuestro coche, que nos duele que se estropee
y por eso lo cuidamos conscientemente.
Una
vez dicho todo esto, vamos a ver qué papel tienen
aquí las Flores de Bach. En primer lugar las Flores
de Bach abren y despiertan la Conciencia. En segundo lugar,
cumplen un papel sumamente importante y son indispensables
si buscamos la cura hasta sus raíces y de una manera
natural no agresiva.
Los
beneficios de las Flores de Bach para las enfermedades del
alma y el campo astral, son incalculables. Pongamos ejemplos:
Sabemos que las enfermedades dermatológicas o el
asma tienen que ver con los traumas infantiles no superados
o las profundas carencias afectivas. Como terapeutas, nosotros
formamos y coordinamos la expedición de la cual,
son las Esencias Florales, las que hacen de guía
y encaminan esta expedición interior de forma certera.
La
sanación es un proceso largo porque nos lleva al
conocimiento de nosotros mismos una vez nos hemos deshecho
de todo lo inservible como son los conflictos, las penas,
todas las cargas emocionales. Y las Esencias Florales nos
ponen en contacto con nuestro ser primordial una vez han
llegado al destino, facilitándonos el acceso a la
sabiduría de la vida.
De ahí lo fascinante de este arte o disciplina de
sanación
››
Regresar a Artículos |