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Los Chakras
por Cris Gómiz Cendrós
Los
chakras son centros energéticos esféricos
que actúan como transmisores de energía. Tienen
influencia en nuestra actividad en el plano físico
a través del funcionamiento de las glándulas
endocrinas (glándulas de secreción interna
como la tiroides). Estas glándulas afectan a nuestro
funcionamiento corporal, al balance mental y a la integridad
emocional.
Dependiendo del uso que les demos a estos centros y a nuestras
energías serán constructivos o discordantes.
Mantenerlos en equilibrio y armonía significa tener
salud.
Nuestro cuerpo etérico tiene 7 chakras básicos.
Los chakras son necesarios para las experiencias terrestres
como para el mismo proceso de espiritualización.
Funcionan como un todo. En ese todo está el equilibrio.
Cada chakra tiene una función dual, con excepción
del primero y el séptimo. Los demás tienen
una actividad mundana y otra espiritual. La vida es un proceso
hacia arriba y hacia abajo, fluye desde su fuente hasta
el plano físico y regresa a su fuente con un experiencia
añadida obtenida en ese descenso.
Nos movemos desde nuestro Centro hacia la diversidad exterior.
Por lo tanto, la vida en su forma objetiva, implicará
relación y separación y todo lo que les acompaña:
como causa y efecto, el tiempo y la ley del ser, el nacimiento
y la muerte o renacimiento. Toda la experiencia por la cual
crecemos y evolucionamos deriva de que estamos situados
dentro de esta polaridad de Espíritu y Materia, Yin
y Yan, Ser y no Ser, así como el modo en que actúa
esta relación a través de nuestra conciencia.
En la religión islámica, este concepto se
expresa como "Islam", que significa rendición
del ser inferior al principio divino superior existente
en uno mismo. El cristianismo ha expresado esto, en la Comunión
o Matrimonio Místico.
Otras filosofías occidentales, se ocupan más
del aspecto de producir el principio espiritual y expresarlo
en forma de actividad creativa. En algunas escuelas de Metafísica,
actualmente el ser trabaja con rayos. Los rayos son expresiones
de energía y al decir que somos expresiones de rayos
significa que existimos, significa que existimos como manifestación
de estas energías.
Por lo tanto, en la vida tenemos el descenso desde la propia
fuente y el regreso a ella, e idealmente uno tendría
que equilibrar ambos procesos, el mágico o camino
del descenso y el místico o camino del regreso.
Nuestra experiencia es una vibración entre dos polos,
uno de la Soledad cuando se da a nivel espiritual y el de
la Conjunción cuando nos comunicamos personalmente
con compañeros. La soledad deriva del estado de solo
uno. Arthur Koestler, en " The Yogi and the Commisar"
lo expresa así:... "Casi todas las personas
tienden a permanecer en un nivel solo, ser capaz de moverse
a voluntad entre los dos polos requiere habilidad y disciplina.
Finalmente aprenden que los dos principios no son adversarios,
sino que en realidad son los más cercanos aliados
y son capaces de equilibrio, manteniendo la cabeza en las
nubes y los pies en la tierra, extrayendo continuamente
del espíritu y expresándolo a través
de las formas..." El
hombre tiene la polaridad esencial en su eje a lo largo
de la columna vertebral, el espíritu tiene su manifestación
en la corona de la cabeza y la materia en la raíz
o base de la columna. En el medio de ambas polaridades hay
etapas intermedias de conciencia; los chakras del hombre
se corresponden con estas etapas intermedias que al igual
que las notas musicales vibran desde la más grave
o densa hasta la más aguda o sutil. En la coronilla de la cabeza se manifiesta el espíritu,
después en orden de intensidad el centro de las cejas
es la sede del alma o la mente y el chakra de la garganta
es el cuerpo en esencia, porque es la sede del éter.
Del éter nacen los cuatro elementos inferiores, una
modificación del éter básico: son el
aire, el fuego, el agua y la tierra. Estos elementos tienen
su sede en los cuatro chakras inferiores.
Para algunos alquimistas el éter era la quinta esencia
o quinto nivel de vibración, dado que los diferentes
niveles de conciencia son, la fuerza de la vida vibrando
en diferentes frecuencias y pasar de un nivel a otro es
simplemente cambiar la tasa de vibración.
Einstein y otros físicos bien conocidos han observado
que la materia es pensamiento que vibra en una frecuencia
inferior. La palabra chakra es sánscrita y significa
rueda.
El hombre es un alma que posee varios cuerpos, por que además
del cuerpo físico visible tiene otros cuerpos que
se relacionan con el mundo emocional y mental. El doble
etéreo es la parte invisible del físico, de
suma importancia, porque es el vehículo por el cual
fluyen las corrientes vitales que mantienen vivo el cuerpo
y sirve de puente para transferir las ondulaciones del pensamiento
y la emoción desde el cuerpo astral al cuerpo físico
denso.
Los chakras son puntos de conexión o enlace por los
cuales fluye la energía de uno a otro vehículo
del hombre.
Los chakras se dividen en tres grupos: superior, medio e
inferior o respectivamente: espiritual, personal y fisiológico.
Los chakras primero y segundo tienen la función de
transferir al cuerpo dos fuerzas procedentes del plano físico.
Una es el fuego serpentino de la tierra y la otra la vitalidad
del sol.
Los centros tercero, cuarto y quinto, están relacionados
con las fuerzas que por medio de la personalidad recibe
el ego. El tercero las transfiere a la parte inferior del
cuerpo astral, el cuarto a la parte superior de este mismo
cuerpo y el quinto por el cuerpo mental.
Todos alimentan ganglios nerviosos del cuerpo denso. Los
centros sexto y séptimo están relacionados
con el cuerpo pituitario y la glándula pineal y se
ponen en acción cuando se alcanza cierto grado de
espiritualidad.
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