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4. Avanzar en una expresión superior
por Cris Gómiz

Estamos aquí para aprender a conocernos a nosotros mismos y poder así avanzar en una expresión superior de nuestro ser. Significa EVOLUCIONAR. Está en nosotros la capacidad y por tanto podemos llegar a elevar la vibración del cuerpo físico para así percibir la riqueza y magnitud de nuestra verdadera existencia y realidad.

Se trata como primer paso de ceder el protagonismo de nuestro Ego (el yo inferior) a nuestro Espíritu (el Yo Superior) para así fluir dentro de las energías superiores dirigidas por la Voluntad Divina.

Debemos tomar conciencia de que el sol es el centro generador de Energía que da vida a este planeta. Somos y estamos compuestos de energía. Nos nutrimos de la energía primordial de los cuatro elementos naturales que vibran en este planeta:

FUEGO: la fuerza solar que nos revitaliza
AIRE: elemento cargado de energía vital y esencia de vida.
AGUA: energía purificadora
TIERRA: nos nutre y nos cura a través de las plantas y minerales.

Resistirse a evolucionar lleva a la infelicidad (conflicto con uno mismo) y a la enfermedad (desequilibrio de las energías en nuestro cuerpo físico). Cuando la información se organiza en nuestra mente surgen las ideas y podemos pasar a la acción. Es así como podemos hacernos responsables de nuestra vida.

Debemos preguntarnos para tomar Conciencia de nosotros mismos:

¿Estoy haciendo todo lo que puedo hacer?
¿Soy quien realmente soy y vivo como realmente quiero vivir?
¿Cuáles son mis aspiraciones en la vida?
¿Cómo me siento conmigo mismo?
¿Desarrollo y pongo en práctica todas mis habilidades?
¿Estoy dando todo y lo mejor de mí?

El segundo paso es LIBERAR la Conciencia de todos aquellos conceptos limitantes. Si vivimos ajenos a nuestro verdadero potencial y capacidad humana, estamos viviendo descentrados y alejados de nuestro ser esencial. Cuando sintonizamos con nuestra auténtica naturaleza experimentamos el continuo proceso de muerte y renacimiento que existe en todo, como Ley irrefutable de la Naturaleza a la que pertenecemos.

Se trata de crear una disciplina interior que nos lleve a re-hacer nuestra personalidad. Eliminar viejos patrones. Crear nuevos hábitos. Apoyándonos en métodos como el REIKI que nos facilita de manera sencilla a entrar en contacto con nuestras energías y armonizarlas, podemos gradualmente desarrollar la percepción y la intuición a niveles inimaginables, más allá de los cinco sentidos.

 

El conocimiento intuitivo.

Cuando hemos conseguido que el yo inferior ocupe su sitio y la mente deje de parlotear incesantemente, entonces, todo lo externo que nos suceda dejará de afectar nuestra vida personal. Pasaremos a ocuparnos de las cosas que antes nos preocupaban y nos llevaban a vivir de manera tensa y sufrida.

El Conocimiento Intuitivo nos llena de confianza (Fe) porque a través del Yo Superior sentimos la conexión de nuestra parte divina con el Universo y la Energía Poderosa del Amor Incondicional. Haber despertado esta facultad. Haber llegado a este estado de paz, fortalece nuestra identidad que ya nunca más se verá afectada por lo externo, al contrario, las vicisitudes de la vida formarán parte del combustible para seguir evolucionando.

La rebeldía es inútil si a lo que nos rebelamos es a las formas; el mundo superficial y externo. Pero si nos mantenemos indomables en mantener nuestra Esencia incorrupta, fieles a nuestro Ser, entonces experimentaremos el poder enorme de nuestra divinidad. A partir de ahí, como seres de luz que somos, entraremos en el verdadero estado de felicidad y paz.

El renacimiento del hombre total.

El tercer paso es aceptar y vivir cada vez más con la idea del Yo Inferior como un subordinado y el Yo Superior como el principal hacedor de nuestra evolución.
El objetivo pasa a ser el de superar la alineación y la división de nuestro cuerpo físico, de nuestro cuerpo mental y nuestro cuerpo espiritual, y unificarlos.

La abolición de la división interna entre el hombre espiritual y universal y el hombre terrenal y social, significa llegar a un estado de comprensión superior de la Realidad, abandonando así la ilusión de un ego separado. Con la recuperación de la Conciencia, permanecemos abiertos sin que nada externo nos perturbe en nuestra calidad de SER.

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