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Tratamiento Floral desde la Energía REIKI
por Cris Gómiz
Conocí
las Esencias Florales de Bach hace diez años como
paciente y fue tal la conexión que sentí con
ellas que decidí sin la menor duda que quería
aprender más sobre la filosofía del Dr. Bach
y, a poder ser, dedicarme yo también a la divulgación
de tan maravillosa medicina para el alma.
Me
encantó tomar conciencia de que la sutilidad beneficiosa
y sanadora de las flores se la conoce cuando se crea intimidad
con ellas pero sobre todo cuando se las trata con mucho
respeto y agradecimiento.
Con el tiempo llegó a mí –y nada es
casual- la posibilidad de aprender sobre la sanación
por imposición de manos a través de la energía
del Universo REIKI. Me sucedió lo mismo: me adentré
en esa técnica con suma facilidad y la adopté
para hacer más completo mi trabajo.
Les cuento: Cuando me llega un paciente nuevo le explico
brevemente que no hace falta de momento que me cuente nada;
a través de la imposición de manos que hago
en sus 7 chakras principales, percibiré su estado
emocional, sus desequilibrios y bloqueos, así como
dolores o molestias físicas. Sólo debe acostarse
relajadamente sin mas. Al “escanear” su cuerpo
físico y los centros energéticos donde se
depositan las emociones, además de su cuerpo áurico,
tengo la valiosa y exacta información sobre esa persona
a tratar.
Es después, terminada esta primera ayuda que me brinda
el REIKI, cuando dialogo con el paciente y escucho todo
lo que me quiere contar, del porqué busca ayuda y
qué quiere solucionar. Luego comparto con él
mis impresiones y ya le doy paso para que comente todo lo
que necesita hablar y compartir.
Para que ustedes se hagan una idea, expondré un caso
bastante común en mi consultorio. Cuando el chakra
de la garganta está bloqueado, se puede sentir frío
en él, o sea que la energía vital en ese centro
no fluye, está inmovilizada. Esta persona tiene un
problema de comunicación, le cuesta enormemente expresarse.
El paciente puede ser consciente de ese problema y su causa
(por ejemplo, que venga de una educación infantil
muy estricta o un trauma concreto relacionado con la comunicación)
pero puede que sea el caso de una personalidad insegura
que cuida excesivamente su imagen para agradar a los demás
y disimular así su inestabilidad, sus miedos y conflictos.
Por supuesto, voy a anotar AGRIMONY entre las posibles esencias
que va a necesitar.
Después,
por ejemplo, he sentido una gran tensión en el chakra
séptimo, que pertenece a la coronilla o su cerebro.
Y anoto al lado WHITE CHESNUT para bajar esa tensión.
En las rodillas que es donde se depositan los miedos, esta
persona tiene una sobrecarga manifiesta, así que
apunto MIMULUS. Y, por último, he sentido que en
su chakra del plexo solar se haya reprimida muchísima
cólera y rabia, por lo que anoto HOLLY como el remedio
indicado.
Luego, esa persona, ayudada por la relajación que
le proporcionó el REIKI, tiene más facilidad
para abrirse a contarme sus problemas. Le explico de la
importancia crucial de que participe activamente en su curación.
Le informo de que las Esencias Florales son energías
inteligentes y VIVAS, que saben muy bien cómo y dónde
actuar en nosotros a nivel físico, mental y espiritual
. Debemos ser agradecidos con ellas, respetuosos, porque
es nuestra voluntad de curarnos (armonizar nuestras energías
con las energías del Universo) lo que hace que ellas
puedan actuar en nosotros con todo su amor. Y es así,
con la actitud adecuada, cuando se hace posible la sanación.
Me gustaría exponer un caso que he tratado recientemente
y representa un testimonio claro de cómo se complementan
exitosamente las Esencias Florales con el Reiki. Se trata
de un muchacho de 25 años que ya conocía las
propiedades del Reiki y me dijo directamente al presentarse
en mi consulta “quiero romper con mi pasado”.
Sin más preámbulos ni argumentos pasamos a
la sesión de Reiki. Inmediatamente, al poner mis
manos en su cabeza, sentí grandes impulsos de vomitar.
Al poner mis manos cerca de su garganta, a ese fuerte impulso
se sumó un gran sentimiento de cólera, furia
y rabia contenida. Ví una figura masculina que identifiqué
como su padre y también me vino repetidamente imágenes
de un paisaje de montañas.
Al terminar la sesión, él estaba más
relajado y abierto. Me pareció un muchacho muy introvertido
que funcionaba con frases escuetas y monosílabas.
Le invité varias veces a que se sentase para compartir
la experiencia de la sesión de Reiki. Insistí
en mi invitación a sentarse y le indiqué la
silla que estaba más cerca pero él se mantuvo
al otro lado de la mesa y, finalmente, prefirió sentarse
en la que estaba más alejada. Le comenté mi
fuerte sensación de deseos de vomitar y las “arcadas
de cólera” que me venían a la garganta.
A lo que me contestó de manera breve y vacía
de emociones: “He sido anoréxico y bulímico.
Desde los dos años hasta mi adolescencia me han obligado
a comer con la norma de ‘pegar para que el niño
coma’”.
Nos miramos a los ojos en silencio por largo rato..... no
dijo nada más. Cuando se ha vivido en un mundo de
represión y desamor, donde un niño percibe
el hacer de sus seres queridos más inmediatos –de
los que depende- como una manifestación de imposición
y violencia. Cuando la alimentación, que debiera
ser algo gratificante y gozoso, y que en un niño
debiera ir asociado al amor de la madre hacia él
a través de la comida que le brinda. Cuando en lugar
de esto hay coacción, o sea, violencia para obligar
al niño a que coma, entonces mal andan las cosas
en el mundo de esos adultos que, cada vez más hoy
en día, llevan al niño a estas enfermedades
tan tremendas como son la anorexia y la bulimia.
El
ritmo vertiginoso en que viven muchos adultos no concuerda
con el tiempo-espacio de los niños. Pretender que
sea el niño quien se ajuste, desde su tierna edad,
al estrés y ansiedad que viven muchas madres y padres,
es sinceramente una locura más de las muchas que
hoy en día gobiernan nuestras vidas.
Bien,
siguiendo con el caso de este muchacho, le comenté
mi visión insistente de unas montañas. Me
dijo igualmente sin ninguna expresión de voz “Ah
si, mi padre me obligó a hacer alpinismo muchos años.
Odio las montañas”.
En
la segunda sesión de Reiki, le ofrecí las
Flores de Bach. Le hice una fórmula de: HOLLY + WALNUT
+ AGRIMONY + STAR BTH. Además añadí
OLIVO porque me dijo se sentía agotado y HORNBEAM
porque me comentó se levantaba cansado y yo también
había sentido mucha tensión en sus ojos.
En
la tercera sesión me dijo “estoy más
tranquilo”. Ya aquí se explayó y lo
sentí más relajado y confiado. Me contó
cosas de su vida actual, sus planes, y se atrevió
a nombrar y hablarme de su padre, del que hace diez años
que no ve. Puedo decir que después de repetir la
fórmula en la que le quité OLIVO y sustituí
STAR por IMPATIENT, pues me confesó se daba cuenta
era muy impaciente, este joven volvió a la consulta
con muchísimo mejor aspecto físico. Lo sentí
más vital y alegre. Totalmente dueño y responsable
de su presente. Valorándolo y, sobre todo, aceptando
lo que le tocó vivir, asumiendo que no quería
más en su vida cargas emocionales negativas. Y esa
madurez adquirida a través de ASUMIR y ACEPTAR y
hacerse responsable de su vida, le había proporcionado
seguridad en si mismo, confianza y autoestima.
Tomar
conciencia, a través de las Esencias Florales, de
los efectos perjudiciales sobre la salud –tanto física,
mental y espiritual- que tienen las emociones negativas,
es el paso primordial para deshacerse de ellas.
Espero
y deseo que este testimonio que os he expuesto pase a engrosar
la lista de testimonios de personas sanadas con las Esencias
Florales y, en este caso, también con la ayuda de
REIKI.
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